¿Qué le preguntarías a tu psicólogo?

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La relación terapeuta-cliente es un vínculo único, basado en la confianza, la seguridad, la colaboración y la comunicación. Es apropiado preguntar a tu terapeuta más allá de los honorarios y la programación de sesiones. Aquí hay algunos ejemplos a considerar cuando asistes a tu primer encuentro, o antes, si es posible:

 

 1. ¿Cuál es su forma de trabajar?

Ya sea a través de su formación, historial académico o personalidad, los terapeutas a menudo se conectan con una teoría en particular (o múltiple) que da cuenta de su trabajo. Podrías preguntar: “¿Cuál es su teoría?” Pero, indagar sobre su forma de trabajo (o manera de abordar los casos), le dará una respuesta mucho más amplia; por ejemplo, algunos terapeutas se enfocarán en cómo los pensamientos afectan los sentimientos, y algunos se enfocarán en los sentimientos y en cómo estos afectan los pensamientos. Algunos enfatizan las experiencias de la niñez mientras que otros están más centrados en el presente. Muchos terapeutas preguntarán acerca de su sistema familiar, y algunos podrían centrarse en usted como individuo. Hacer esta pregunta revelará el estilo y el enfoque de su terapeuta.

 

2. ¿Usted conoce a otros especialistas que también podrían ayudarme?

Algunos clientes dicen que no están interesados ​​en apoyo psiquiátrico, pero otros sí quieren el tratamiento médico y psicológico. Todos tenemos diferentes necesidades, y eso sugiere la importancia de conocer los detalles de un especialista antes de concretar la cita. La información que ofrezca el terapeuta acerca de psiquiatras de confianza, médicos y otros profesionales locales, habla tanto de su reputación, como de su compromiso de proporcionar calidad y atención integral, brindando lo mejor como profesional.

 

3. ¿Cómo prefiere comunicarse fuera de las sesiones?

¿Correo postal? ¿Blogs? ¿Boletines ¿Teléfono? Los terapeutas tienen diferentes ideas sobre la correspondencia, algunos prefieren sólo llamadas telefónicas, otros el correo electrónico. Aunque éste último no es completamente seguro, es una herramienta ampliamente útil para programar y tratar temas de las sesiones. Algunos terapeutas pueden ofrecer sesiones de Skype para cuando su paciente no pueda asistir al consultorio, por lo que no está demás preguntar si es una opción válida.

 

4. ¿Cómo sabré que estoy satisfaciendo mis necesidades?

Muchos clientes expresan que antes consultaron a otros terapeutas que pasaban la mayor parte de las sesiones hablando y “jugando al experto”. Estos clientes a menudo se alejaban preguntándose qué exactamente estaban trabajando en las sesiones y pensando que era un proceso desorganizado y que no tenía objetivos claros. La terapia es una inversión para su vida y su futuro, por lo que ésta debe llevarse a cabo con un decidido esfuerzo y compromiso mutuo. Establecer metas con el terapeuta es un primer paso importante para que tu progreso se pueda evaluar a lo largo del camino. Dicho proceso debe ser colaborativo, no prescriptivo.

 

5. ¿Entiende y se siente cómodo con asuntos multiculturales?

Sentirse valorado y comprendido es crucial para la productividad de la terapia. No está mal preguntarle a tu terapeuta acerca de qué tan cómodo se siente con las particularidades culturales y demográficas de su cliente y presentarle sus preocupaciones por adelantado. Trabajar con un terapeuta que no comparte el trasfondo cultural de su paciente puede ser intimidante, pero también puede ser una experiencia enriquecedora. Él no tiene que parecerse, hablar como tú, o compartir su forma de pensar y actuar para satisfacer tus necesidades. Sin embargo, sí debe estar dispuesto a aprender acerca de tu cultura y lo que significa para ti, conocer en dónde te encuentras en el desarrollo de identidad y obtener información útil de tus propios antecedentes y habilidades.

Puede sentirse extraño revelar información personal a una persona que apenas se conoce, sin embargo, con el tiempo, puede llegar a significar una liberación importante. Siempre reflexiona sobre tu experiencia después de las primeras sesiones y hazte preguntas como: ¿Sentí que me escucharon? ¿La sesión fue confusa o clara? ¿Fui respetado?

Traducido y adaptado desde: Psychology Today

Imagen por: Pressfoto / Freepik

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